jueves, 27 de enero de 2011

Encuentro Académico con….EL DIÁLOGO

“No hay diálogo sin esperanza”
P. Freire

En cualquier actividad humana la comunicación está presente, provocando un determinado impacto. Con la comunicación podemos aspirar a inducir un cambio en aquellas personas con quienes nos comunicamos. Es imposible no comunicar. Siempre estamos comunicando, con lo que hacemos, o lo que dejamos de hacer, con lo que decimos o lo que dejamos de decir. En la comunicación encontramos un continuo entre ignorar la comunicación y escuchar empáticamente. En la comunicación, el tono de voz, los gestos y el contexto son parte esencial del mensaje.
Cuando queremos cambiar nuestra relación con otros, buscamos mejorar la comunicación para poder identificar lo que nos separa y lo que nos une, limar asperezas, corregir agravios y encontrar caminos comunes. Así para mejorar los resultados de los procesos comunicacionales, existe una herramienta fundamental: el diálogo.
El diálogo implica escuchar a los demás, aún cuando nuestra interpretación difiera de lo que escuchamos. El diálogo es un proceso comunicacional y en cada etapa están presentes barreras que interfieren, perturban o modifican los mensajes. Existen muchas fuerzas que se oponen al diálogo, entre ellas las rutinas defensivas, los intentos de manipular y los conflictos.
Las rutinas defensivas incluyen frases y posturas que utilizamos para protegernos de lo que percibimos como amenazas. Por ejemplo, mientras la otra persona habla, mentalmente estamos preparando nuestra respuesta, y en ciertos momentos no le prestamos atención a lo que dice, y lo que respondemos puede no estar asociado al tema que estamos tratando. En ciertas circunstancias las respuestas van hacia la descalificación o el ataque del otro para no dejarlo plantear sus pensamientos.
Los intentos de manipular una situación buscan obtener un beneficio a expensas de los otros, escondiendo los verdaderos motivos y fines de una determinada acción.
Los conflictos son otros elementos que frenan el diálogo, surgen de las diferencias en la visión o en la forma de concretarlas. El conflicto no es necesariamente negativo. Si logramos manejarlo en forma creativa podemos encontrar nuevos enfoques o nuevas soluciones y entonces será parte esencial del diálogo.
Diálogo y discusión son posibilidades de comunicar.
El diálogo busca trascender la perspectiva individual, ayuda a ver la naturaleza del pensamiento y adoptar posturas menos reactivas y más creativas.
En la discusión buscamos ganar, convencer al otro de nuestro argumento. Aceptamos el punto de vista del otro siempre que apoye el nuestro, y es allí donde se deja de lado la coherencia y la verdad.
Bohm (2001) señala que para que pueda darse el diálogo, deben cumplirse ciertas condiciones:
i) La suspensión de nuestros supuestos e interpretaciones, que implica reconocerlos, en nosotros y en los demás, no desecharlos ni reprimirlos. Ser conscientes de ellos y de la perspectiva que generan.
ii) Que los participantes se vean como colegas; lo cual requiere establecer un clima que permita descubrir lo que tenemos en común más allá de las diferencias de opinión.
iii) La presencia de un árbitro que mantenga el diálogo en el contexto. Este debe estar entrenado como tal y reconocido por ambas partes, así puede ayudar a las personas a ser parte del proceso y de los resultados, mantiene el diálogo enfocado y controla las desviaciones hacia la discusión si ésta no es necesaria.
El diálogo es un proceso exigente. Otros medios son más sencillos de manejar: el monólogo, la discusión o la clase magistral.
El diálogo requiere un enfoque igualitario, participativo y objetivo. Pretende generar y mantener una interacción constructiva y por naturaleza se opone al egoísmo y al abuso, para construir un espacio de respeto y buena voluntad en pro de los objetivos comunes.
La pregunta esencial en este momento es si podemos generar las condiciones adecuadas para un diálogo en nuestra sociedad.
Independientemente de nuestra orientación, creo que Venezuela podría ganar mucho si efectivamente pudiéramos lograr dialogar; sin embargo, la mayoría de las señales que percibimos indican que esta tarea se vuelve cuesta arriba en tanto no creemos en las buenas intenciones del otro y aquel no cree en las nuestras.
Ya lo sugiere David Bohm cuando afirma que para que haya diálogo es necesario juntar los pensamientos creando un significado que fluye y evoluciona continuamente, llevándonos a niveles más profundos de entendimiento. Cuando esto ocurre fluidamente, se crea un nuevo tipo de mente y de aprendizaje que aumenta nuestra Inteligencia colectiva.
En este momento, y a pesar de disponer como nunca antes de nuevos medios y formas para comunicarnos, como lo sugiere Bohm, seguimos siendo incapaces de escucharnos entre si e incluso, los intentos por lograrlo derivan en frustración, incomprensión, agresividad y violencia. Sin embargo, la construcción de los caminos para el diálogo tal vez requiera un trabajo continuado de todos los que estamos interesados en un nuevo mañana.


Dra. Rosa Indriago

miércoles, 5 de enero de 2011

Encuentro Académico con: Esperanzas y Resultados

Llegando a final de año es tiempo que habitualmente dedicamos a reflexionar un poco sobre lo pasado y prepararnos para el futuro. Los últimos 11 años no hemos tenido una navidad en paz. En cada una, desde 1999 hemos tenido algún tema de atención, fuera de las hallacas y los regalos, impuesto por el gobierno.
En cuanto a lo pasado debo destacar mi constante interés de informar y comunicar, abriendo este blog y las luchas que se han dado en defensa de la autonomía y el presupuesto. Hoy para los Universitarios es celebración, hemos ganado la primera batalla con la No aprobación de la Ley de Educación Universitaria , sin embargo la lucha se avizora más dura , le demostramos al poder que nuestros Valores Universitarios y el juramento que hicimos de defenderla están intactos, unidos junto al País seguiremos dando la batalla en el futuro. Nuestra osadía no le gusta; hay que seguir haciendo estrategias y estar alerta, vendrán nuevas acciones, nos seguirán acechando inventaran cualquier manera de hacerlo, en un gobierno acostumbrado a la violación de nuestros derechos, que no escucha al pueblo y, se cree dueño de la verdad siempre buscara la forma, pero le decimos no se equivoqué los Universitarios estamos Unidos en la defensa de la “Casa que Vence la Sombra”. Celebremos hoy nuestra Navidad, Fin de Año y Reyes, dándole gracias a Dios y a los venezolanos que cambiaron la Navidad por la Libertad, pero seguimos en pie de lucha.
No hay que olvidar que la vida nos va llevando de una a otra experiencia, a través de caminos que no anticipamos. Y así, por algún fenómeno psicológico, si la experiencia es agradable buscamos la oportunidad de repetirla, en caso contrario si no lo es, entonces evitamos hasta recordarlas.
Esas conductas, repetidas una y otra vez van configurando nuestra forma de reaccionar ante los estímulos externos. Esta es la base de la guerra psicológica. No hay entrenamiento con armas, sino con imágenes mentales construidas mediante propaganda. Allí no hace falta atacar a muchas personas, sólo que crean que es posible ser muerto o preso o atacado, para inhibir cualquier acción no deseada. La amenaza suele ser suficiente para la mayoría de las personas, sin embargo, siempre habrá algunos que no se someten fácilmente y se enfrentan al poder. Para ellos también hay una dosis de fuerza, por cualquier vía, simulando legalidad.
Nelson Mandela fue etiquetado desde el mismo momento que decidió enfrentarse al régimen del Apartheid en Sudáfrica y estuvo en la cárcel por 27 años, aún con eso, no se impidió que su lucha continuara por otros medios y que finalmente el régimen de derrumbara en 1994.
En ese entorno de opresión, real o imaginaria, da lo mismo, siendo la respuesta natural la omisión de cualquier intención de rebelión, generando lo que Oropeza denomina “sumisión política”. Quizás lo malo no es que ésto suceda, sino que muchos que en su momento atacaron esos mecanismos, hoy los avalan, con sus acciones o con su silencio. Y mientras tanto con necesidades básicas no cubiertas, muchos mantienen la esperanza aún cuando los resultados sean pequeños o no se vean.
Así hoy cuando finaliza otro año, muy por encima de la euforia, no debemos olvidar que una de las estrategias básicas de la guerra es buscar desconcertar al enemigo. Sun Tzu nos cuenta que “cuando los adversarios se sienten inseguros, su inteligencia no les sirve para nada”. El Arte de la Guerra es uno de esos libros que tal vez debemos incluir en nuestra biblioteca de referencias y revisar de vez en cuando para buscar entender las estrategias. Señala en otro segmento la necesidad de probar al enemigo para encontrar sus puntos débiles y, después, atacarlo por esos flancos.
En estos últimos tiempos hemos demostrado hasta la saciedad que nuestra debilidad es la falta de compromiso. El individualismo, el afán de destacar entre los demás e incluso nuestro hedonismo. Quizás gastamos mucha mas energía peleando entre nosotros que luchando contra el enemigo. Y así cuando vienen las vacaciones las luchas se desplazan a un segundo plano. No obstante, si pensamos que todo lo que vale la pena en la vida nos cuesta algún esfuerzo, es necesario reconsiderar cuanto estamos dispuestos a dar cada uno de nosotros para que finalmente podamos lograr lo que queremos.
A lo largo de la historia, las imposiciones han sido muy eficientes para dominar a los pueblos. A veces por largo tiempo. Algunos países tuvieron largas dictaduras que cayeron con estrépito, sin muchas perdidas humanas y en poco tiempo mostraron que el pueblo no quería lo que tenía, y a pesar de ello, lo soportó.
El ejemplo más clásico es la caída de Hitler en Alemania. El día anterior nadie habría podido decir que eso ocurriría, porque la maquinaria de propaganda mantenía una ilusión de poder. Y al día siguiente, nadie salió a las calles a resguardar a Hitler. En la Revolución de los Claveles murieron solo cuatro personas, y en menos de dos años, Portugal llegó a la democracia.
Por eso como reflexión de fin de año quiero tomar las palabras de Eli Wiesel (Premio Nóbel de la Paz en 1984): “Siempre debemos tomar partido. La neutralidad ayuda al opresor, nunca a la víctima. El silencio alienta al torturador nunca al torturado”
Amigos, que estos tiempos de Navidad, Año Nuevo y Reyes, sirvan para que cada uno de nosotros fijemos el espacio y el tiempo para iniciar la labor que nos llevará a recuperar y defender nuestro país.
Su amiga de siempre
Rosa Indriago
Seguiremos Reflexionando.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Un Encuentro Académico con: De Bárbula para Miraflores (A propósito de la aprobación de la Ley de Educación Universitaria).

Cuando en nuestros pueblos no había llegado la luz eléctrica, las noches eran de los espantos, de las cosas maléficas, del misterio. La sayona, la llorona, estaban en las sombras. Crecimos con un cierto miedo a la noche, que aún hoy de vez en cuando recordamos; sobre todo, cuando llegamos tarde a la casa y comenzamos a ver para todos lados, por si acaso, hay alguien esperando para asaltarnos.
En un mundo de sombras como éste ocurrió la aprobación de la Ley de Educación Universitaria, entre gallos y medianoche, lo cual nos recuerda esos tiempos. Una Asamblea Nacional que durante sus cinco años de “trabajo” no dio ninguna muestra de ser diligente, y en el último año entre los meses de enero a septiembre sólo aprobó 27 leyes y casualmente en el mes de Diciembre, último mes de sus funciones, aprobó 28 leyes. Nunca antes manifestó la intención siquiera de querer hacer las cosas que le tocan, sino por el contrario de entregar esas funciones a otros. Y así nos viene ahora, en su lecho de muerte, con sus últimos temblores, con un viento enfriándole su occipucio, a crear leyes como ésta, que no solo vulnera los principios fundamentales de nuestra vida ciudadana sino que altera significativamente la vida de la Institución Universitaria Venezolana.
Aprobando leyes a marchas forzadas, incluso trasnochándose para cumplir el mandato recibido, esta Asamblea cubre con un manto de legalidad las intenciones del gobierno, por controlar como sea a las Universidades, a los medios, a todo el que pueda decir la verdad sobre sus políticas y ejecutorias y mostrar su ineficiencia.
Así se refuerza la visión de que de noche sólo los infractores actúan en las sombras y se aprovechan del pueblo.
Plantear los defectos de la ley es llover sobre mojado. Muchos han escrito y escribirán sobre ello, sobre todo recomiendo el análisis del profesor Pablo Aure, en su Blog lo pueden leer. En todo caso, prefiero tomar otro rumbo para aportar, apoyada en la senda que marca la historia.
A la caída de Pérez Jiménez, comienzan a renacer las Universidades nacionales. El 8 de diciembre de 1958 se decreta la Ley de Universidades y el 18 del mismo mes se proclama la autonomía universitaria.
Las luchas del año 68, llevaron a la modificación de la Ley en 1970, que aún mantiene sin modificación los seis primeros artículos, en los cuales se establecen los principios sobre los cuales se organiza la Universidad al servicio de los mejores intereses de la ciencia y la cultura en beneficio de nuestras comunidades.
Desde los primeros tiempos de la creación del concepto de Universidad, las mismas han estado enfrentadas, de una u otra forma a los poderes fácticos, en algunos casos por razones filosóficas, en otros por temas prácticos, como el presupuesto.
El acoso a las Universidades durante este gobierno ha llegado a límites extremos y aún seguimos resistiendo.
Esta ley es otra expresión del enfrentamiento entre el poder y la razón, donde por la fuerza se intenta “meter en cintura” a los cabeza calientes de la Universidad.
Si estamos en el campo y vemos en la tierra unas pelotitas negras chiquitas sabemos que por allí anda un chivo. Si pensamos que estamos en una dictadura del siglo veintiuno, solo tenemos que ver el piso y encontraremos las huellas de la Asamblea Nacional, en pelotitas llamadas leyes.
No debemos olvidar que la misión de la Universidad es luchar por convertir el saber y la virtud en desarrollo y bienestar para el país y que la misión de las dictaduras es mantenerse en el poder como sea.
En tiempos de Gómez o Pérez Jiménez, “La Sagrada” y “La Seguridad Nacional” se encargaban de mantener un cierto grado de orden, violando los derechos de quienes osaran hablar mal del gobierno. Ahora los mecanismos son más sutiles y hasta más elegantes; sin embargo, me temo que tendrán la misma efectividad, limitar durante un tiempo las expresiones y los deseos de los venezolanos. A esta configuración hay que agregarle, el adagio popular: mas temprano que tarde, todo cae por su propio peso.
A la caída del muro de Berlín, sin un disparo, comenzó el desplome de una de las dictaduras mas largas de la historia del mundo. Algo similar sucedió en Portugal, después de 46 años de dictadura, en menos de dos años habían tomado el camino de la democracia.
Hace unos días nos llegó la noticia de que el general Videla, de Argentina, fue condenado a prisión perpetua por los crímenes cometidos durante su dictadura de siete años. Hay que mirarse en ese espejo.
La esperanza no se pierde y a veces la justicia tarda, pero inexorablemente siempre llega.
Sigamos de pie, como educadores, como investigadores y sobre todo como ciudadanos, Carabobo, en Bárbula donde se asienta nuestra ilustre Universidad de Carabobo, ya tiene una ruta marcada.


Dra, Rosa Indriago..
Seguiremos Reflexionando
#SOSuniVE

lunes, 29 de noviembre de 2010

Acabar con la Universidad

"Lo que mueve al mundo no son los potentes brazos de los héroes, sino la suma de los pequeños empujones de cada trabajador honrado".Hellen Keller

Desde hace mucho tiempo se viene hablando del agotamiento de los sistemas universitarios. No solamente en Venezuela, sino también en Latinoamérica e Iberoamérica. Se nos critica constantemente sobre el contenido de lo que enseñamos y para qué lo enseñamos; impartimos conocimientos en lugar de procurar aprendizajes que se adapten a las realidades del país. Repito. Esa crítica no es exclusiva para las universidades venezolanas. Es generalizada.

Ahora bien. Situémonos en el contexto de nuestro país: ¿qué hay dentro de nuestras casas de estudio superiores? Esa pregunta debo contestarla de acuerdo con lo que hemos vivido desde hace 30 años, momento desde el cual me incorporé a la Universidad de Carabobo como estudiante de la carrera de Derecho. Creo conocerla suficientemente. Como dirigente estudiantil, luego como profesor, posteriormente como director de Escuela, decano y ahora secretario. Siempre hemos querido nadar contra la corriente. Reconozco que las Universidad de Carabobo ha dado grandes aportes a la región y al país. Pero creo que pudiéramos dar mucho más, muchísimo más. No es fácil procurar cambios. Siempre hay otros intereses que parecen estar por encima de los verdaderos propósitos universitarios, pues, si revisamos los primeros dos artículos de la Ley de Universidades vigente nos daremos cuenta que dentro de nuestras instituciones priman otras cosas distintas a lo que nos dice la Ley; y, desde luego, los gobiernos nacionales anteriores y, en particular, el gobierno inspirado en el "socialismo del siglo XXI", tampoco han entendido qué son y para qué sirven las universidades. Veamos: Artículo 1. La universidad es fundamentalmente una comunidad de intereses espirituales que reúne a profesores y estudiantes en la tarea de buscar la verdad y afianzar los valores trascendentales del hombre. Artículo 2. Las universidades son instituciones al servicio de la nación y a ellas corresponde colaborar en la orientación de la vida del país mediante su contribución doctrinaria en el esclarecimiento de los problemas nacionales.

¿Qué universidades tenemos?

Hoy, si bien es cierto impartimos la docencia y junto a la investigación procuramos buscar la verdad, aportando soluciones a los grandes problemas nacionales, con la mano en el corazón debemos reconocer, en honor a la verdad, que los resultados no han sido lo suficientemente satisfactorios. Hoy percibo una universidad con gran dosis de anarquía, prácticamente convulsionada por el cúmulo de conflictos del país -sumado a los que le son propios a la institución-, que inevitablemente se reflejan en ellas. Vivimos en una constante búsqueda de recursos para subsistir. Nos han convertido en pedigüeños para poder saldar deudas con los gremios y proveedores, para mantener las puertas abiertas. Siento preocupación por el futuro de nuestra universidad. Lamento decir que siento que no todos los universitarios han entendido la monumental dimensión de la grave crisis universitaria. Ojo: no sólo es económica, sino espiritual, moral y de valores, que es la más alarmante.

A la universidad pública venezolana pareciera entrarse con un firme propósito: "¿qué consigo de la universidad? ¿Qué cosa le pido a la universidad? Muy pocos son los que entran pensando: ¿cómo construir una mejor institución? ¿Qué le puedo dejar o dar a mi Universidad?".

Más bien parece que la universidad, es el medio para tener un pequeño ingreso seguro, para ejercer o tener otro trabajo. Pero: ¿qué pasaría si todos los que formamos parte de la comunidad universitaria invirtiéramos nuestro tiempo y pusiéramos nuestro interés en proyectos para la universidad? Yo pienso que lograríamos beneficios para todos: ser realmente autónomos, no depender del gobierno y, al fin y al cabo, mejores beneficios económicos para todos, lo cual es completamente legítimo.

No hay un día en que no vea a nuestra rectora Jessy Divo preocupada por el presupuesto; o al vicerrector académico Ulises Rojas pendiente de las transformaciones que debemos hacerle a los pensa de estudios para hacerlos más modernos y eficientes. Me angustio por José Ángel Ferreira, vicerrector administrativo, cuando lo veo literalmente pegar carreras para Caracas para explicar tal o cual requerimiento presupuestario. Esa no puede ser la universidad de hoy, ni siquiera la de ayer. Sueño con una universidad distinta, donde el asunto presupuestario no sea lo primordial, que no constituya nada del otro mundo, que sea algo meramente operativo, en lugar de lo que es hoy: la esencia de nuestra vida.

Protesta improductiva

Entiendo a los gremios en el sentido de pretender el bienestar para sus agremiados, que dicho sea de paso, debe redundar a favor de todos los universitarios, indistintamente del gremio al que estén afiliados. Hay que sopesar cómo afecta una acción de suspensión, o de paralización, o simplemente de la reducción de la jornada de trabajo, para el buen desarrollo de la actividad académica. Antes de tomar cualquier acción se debe consultar a los estudiantes que son el alma de cualquier casa de estudios. No debemos olvidar que una reivindicación jamás puede implicar el sacrificio de la institución, en una suerte de: ¿o me pagan lo que me deben o cerramos la universidad?: qué va. Creo que se equivocan los que presionan de esa manera. Ellos deben entender que es el Gobierno Nacional el moroso y que nada ganan con reducir la jornada, dejando de trabajar. Nos estamos haciendo un gran daño nosotros mismos. Todo se atrasa, al punto de poder colapsar de un momento a otro.

Me duele al ver que muchos trabajadores abandonan sus puestos de trabajo ante el llamado de cualquier dirigente gremial. Repito: sé que la labor de un dirigente es procurar el beneficio del colectivo, pero creo que se equivocan al no distinguir cuál es el enemigo que no les quiere o no les provoca pagar. El enemigo no está en la universidad. Está en Miraflores.

Ojalá que esa misma efectividad o entusiasmo cuando abandonan sus sitios de trabajo lo tengan a la hora de protestar y defender a la universidad y no sólo el salario individual. Son pocos los que marchan o luchan, pero son muchos los que atienden el llamado a paralizar las actividades. Precisamente ésa es una demostración de la crisis de valores a la que me refiero.

Ley Universitaria como lápida

Se habla de la reforma a la Ley de Universidades, pero nadie conoce su contenido. Se dice que con esa reforma las universidades serán más democráticas y más populares. Nada más falso o apartado de la verdad. Estamos conscientes de que la vigente Ley necesita ser reformada para adaptar nuestras universidades a los nuevos tiempos, que no es por el socialismo del siglo XXI sino por las exigencias de la época. Lo que pretende el Gobierno es terminar de enterrar a las universidades porque las quiere sumisas como pelotones castrenses. Si hoy es difícil su gobernancia, no quiero imaginarlas cuando se apruebe una Ley a espaldas de sus miembros. Quienes pretenden reformarla no conocen el mundo universitario, sólo las perciben como una piedra en el zapato para las intenciones hegemónicas del caudillo de turno.

Amanecerá y veremos... Confío en los estudiantes y en esa reserva moral de docentes, empleados y obreros que sí saben de lo que les estoy hablando.
Pablo Aure

Agradecemos profundamente al Prof. Pablo Aure por permitirnos divulgar en nuestro sitio tan pertinente trabajo.

De igual forma te invitamos a estar en contacto y seguirlo en las redes a través de:
pabloaure@hastacuando.com
Twitter: @pabloaure
pabloaure.blogspot.com

lunes, 22 de noviembre de 2010

Recapitulaciones sobre esta crisis universitaria Parte II

¿Daremos la batalla justa y necesaria?

Ya la deuda por concepto de Homologación 2008 finalmente nos fue pagada, pero sobre el obligante aumento salarial que debería comenzar a regir a partir de enero de este año no se ha producido ningún pronunciamiento oficial. Apenas se rumorea entre pasillos que será del treinta por ciento, muy por debajo del sesenta y cuatro por ciento que corresponde a la inflación acumulada durante 2008 y 2009. Rumores que, por lo demás, desde hace meses se han encargado de regar los universitarios oficialistas –esquiroles, añadiría yo, considerando que ello ha contribuido, parcialmente, a mantener anestesiado ese espíritu universitario de lucha que otrora nos caracterizara-. El Gobierno, forzosamente debemos concluir, se ha salido con la suya. Personalmente pienso: que ya no a haber aumento este año y que se podrá conseguir alguno el año que viene si y sólo si los universitarios nos preparamos para dar una importante e indispensable batalla. Ahora bien: ¿luchar para qué? ¿Para simplemente recuperar un cierto nivel de sobrevivencia salarial?

Debemos internalizar los universitarios todos que esa lucha tiene que estar inspirada por un objetivo de más profundo aliento: debemos luchar, esencialmente, para que se reconozca la vigencia y pertinencia del rol que siguen jugando nuestras instituciones universitarias en esta sociedad donde el conocimiento es cada vez más subestimado. Aun con la decadencia que todos los días penetra nuestros amplios poros, seguimos siendo la única reserva del conocimiento para un despertar que, tarde o temprano, habrá de producirse en este país. Somos algo así como lo fue la Iglesia en la Edad Media, no tan distante de los tiempos a los que desean conducirnos estos falsos revolucionarios –quizás exagere, pero me permite aclarar la visualización del cuadro que deseo pintarles-. A los efectos de internalizar la verdadera esencia de la lucha que habremos de librar, es importante ubicarnos en el lado contrario, específicamente en la mente de Chávez –personalizo en atención a argumentos que posteriormente les serán evidentes-.

¿Se han paseado ustedes por la razones que Chávez pudiera tener para darnos más presupuesto o nivelar nuestros sueldos? De entrada les digo: ninguna. Para él: las universidades tradicionales son cajones inservibles. Y no porque nuestra disidencia le moleste, que sí le molesta; o porque en nuestras elecciones los suyos nunca ganen; o porque en ellas haya unos “estudianticos sifrinos” que de cuando en cuando le mueven el piso político, no, a Chávez no le importa un comino el futuro de nuestras universidades porque él ya creó las suyas. Ese fue el verdadero plan de Chávez para el sistema universitario de este país, desde el inicio, créanme que me tomó tiempo darme cuenta de esto. Ni siquiera se los dijo a los adláteres suyos que tenía dentro de nuestras instituciones. Era razonable que nos confundiéramos con toda la alharaca que éstos armaban: que si la Constituyente Universitaria; que si la verdadera democratización donde obreros, empleados, estudiantes y egresados dispondrían de un voto de la misma calidad que los miembros del Claustro Docente; que si la nueva ley de Educación Superior como mecanismo de auténtica transformación universitaria, todo eso era bullshit, pura bullshit, era ganar tiempo, dejar que los suyos se divirtieran en esa mamonería, mientras él iba ejecutando su verdadero plan. Han transcurrido once años y nada de lo que anunciaron para las Universidades se ha cumplido, sus adláteres internos debieran sentirse profundamente traicionados (y utilizados), y mientras fue creando la Bolivariana, expandiendo la UNEFA, montando las misiones, creando otras universidades con fines más especializados. Es en ellas donde se están formando los profesionales que Chávez quiere. Es de ellas que salen los profesionales a ocupar las plazas de empleo en un sector público que crece y crece, mientras nuestros egresados están desempleados o emigran. ¿Para qué Chávez pudiera querer los médicos que forman nuestras universidades si él ya cuenta con sus médicos socialistas comunitarios formados en tres años? ¿Para qué los ingenieros, si las empresas del Gobierno contratan mayormente a los ingenieros de su confianza, los que provienen de instituciones como la UNEFA? Que se haga un estudio de la institución de procedencia de todos los profesionales que han ingresado al sector público en estos últimos años, no existe, ni se podría acometerlo si quisiéramos, dada la oscurísima opacidad de este gobierno. Pero estoy seguro que los resultados serían dantescamente sorprendentes; para qué dispone uno de finísimos oídos y pronunciadas orejas seniles, si no es para escuchar a millares de ex alumnos que me encuentro en cada rincón de este país, cultivados en mis casi cuarenta años de desempeño en el subsistema educativo superior: ellos cuentan de una realidad que ya no se puede ocultar –para una micro radiografía de este tipo de conversaciones les invito a que vean una publicación anterior en este mismo blog “Venezuela Insensata”-.

¿Por qué entonces Chávez va a tener interés en mantener unos mamotretos –según su perspectiva- que gradúan médicos que se van al exterior, educadores discriminados frente a los de la Misión Sucre e ingenieros desempleados que andan atendiendo negocios familiares o conduciendo taxis? Si buscamos dar respuesta a estas interrogantes, internalizaremos el drama que viven nuestras instituciones, y nosotros dentro de ellas, vamos camino de convertirnos en unos eternos ninguneados, para eso nos han estado cocinando a fuego lento.

No nos equivoquemos, si Chávez ha cedido alguna vez en el pasado con respecto a nuestras peticiones, ha sido por razones tácticas, evitando conflictos que en aquel momento no eran aconsejables desde la perspectiva política, ganando tiempo. Pero su creciente enseñoramiento en el poder, la mengua de los recursos financieros, nuestra perdida de pertinencia apareada a la “fácil productividad” del sistema paralelo que ha montado en nuestras narices, confabulan en contra nuestra. Cada vez será más difícil colocarlo en la posición de ceder. ¿Qué nos queda entonces? Obviamente, no seguir adormecidos y/o anestesiados como nos encontramos, tenemos que prepararnos, lo reitero enfáticamente, para dar entre todos una gran batalla en el plano comunicacional. Esto pasa por revisar el “discurso universitario”. Lo coloco entre comillas para significar que, hasta ahora, ha sido un discurso mayormente escuchado en boca de las autoridades universitarias y dirigentes gremiales, un discurso que no logra movilizar a la mayoría de los universitarios. Y cuando hablo de mayoría es porque resulta imprescindible incluir a nuestro estudiantado en general, sólo si ellos se convierten en soldados de esta batalla por la sobrevivencia de la universidad que, sin ser perfecta, le ha sido de tanta utilidad al país, podremos hacernos fuertes de nuevo.

En una reunión preparatoria de la última marcha en Caracas, que se celebrara en nuestro salón de sesiones del Consejo Universitario, considerándose la conveniencia de una convocatoria de las autoridades a una gran asamblea universitaria multigremial, intervine para expresar que resultaría mucho más efectiva la realización de asambleas sectoriales por facultad con los profesores. Que a ellas se debía ir con un claro objetivo: ganarse a la base profesoral, que en su mayoría viene evidenciando una conducta demasiado inerte, para que ella se convirtiera en correa de transmisión hacia los estudiantes de un discurso explicativo de la actual situación universitaria, de cómo esto les está afectando en el presente y les afectará mucho más en su inmediato futuro. Señalé también que era necesaria: la designación de una comisión que elaborara el rediseño de un discurso universitario cónsono con las circunstancias aún más dramáticas que se nos vienen encima. De continuar por la vía que vamos, no habrá luz en el túnel sino la inevitable oscuridad del paralizante colapso. A los estudiantes hay que hacérselos saber, en vez de andar reafirmando esa sensación de que la Universidad continuará con sus puertas abiertas, a pesar de que el nivel de vida de sus trabajadores haya aterrizado en la insubsistencia. Cualquier análisis lógico sobre la universidad luminosa en tales condiciones, les conducirá a la conclusión que ello no es más que una impráctica utopía. Una que nos llevará al cierre con los estudiantes impotentes yéndose a medrar como sonámbulos en sus casas y no preparados para defender a esa universidad que se les muere.

Cuando releo estas últimas líneas me doy cuenta que estoy penetrando en el terreno de lo que debería ser el trabajo de la comisión que propongo. Tengo algunas ideas a sugerir sobre lo que deberían ser las premisas y bases de un discurso que tendría que ser altamente motivador, pero las diferiré para una próxima entrega de estas recapitulaciones. Lo primero es motivar a otros para que también se hagan eco de la necesidad de relanzar una poderosa campaña admirable en defensa de nuestra universidad. Los profesores tienen que hablar a calzón quitado con sus estudiantes, convertirse en ardientes soldados portadores de un discurso capaz de despertar el espíritu de lucha de nuestros estudiantes. Cuando eso ocurra: seremos imbatibles.

Agradecemos profundamente al ex Rector Asdrubal Romero por permitirnos divulgar en nuestro sitio tan pertinente trabajo.

Para mayor informacion sobre este artículo visita: http://quepasaenlauc.blogspot.com/

jueves, 21 de octubre de 2010

UN ENCUENTRO ACADEMICO CON: LA ETICA

La afirmación de Jean Paul Sartre acerca de que el hombre, al estar condenado a ser libre lleva todo el peso del mundo sobre sus espaldas, haciéndole responsable del mundo y de sí mismo en cuanto a su modo de ser, nos lleva a tener un encuentro con la ética, desde su acepción de ciencia o práctica ajustada a normas legales, morales y de correcta actuación profesional.
La ética como conjunto de valores morales permite a una persona adoptar decisiones y definir un comportamiento apropiado según el entorno. Estos valores deben estar basados en lo que es correcto, lo cual puede ir más allá de lo que es legal. La ética nos ayuda a vivir la vida de manera agradable, por tanto, es orientadora para las acciones que realizamos. Las lecciones de vida y las vivencias marcan nuestra actuación, que sin duda está signada por la ética.
En estos tiempos de crisis se hace imperativo retomar las tesis éticas para tomar decisiones, evaluar nuestras actuaciones y definir rumbos. Sin embargo, la ética tiene muchas caras, según los intereses y las necesidades de quienes están implicados en el tema.
Algo que vemos con mucha frecuencia, es como quienes antes defendieron una posición, por ejemplo, en contra de la represión, hoy apoyan que se reprima. O quienes se rasgaron las vestiduras por los pobres, hoy hacen política en una sala de fiestas.
Discutir sobre lo que es la ética, sería como llover sobre mojado y con todo, cada cuanto aparecen en el horizonte cursos, talleres o seminarios sobre el tema. Luce como si retomar la ética fuera una solución a los desencuentros.
Los gremios profesionales desarrollan códigos de ética para sus miembros, que con frecuencia sirven para intentar sancionar a quienes se desvían de esas normas.
Cada tanto se sugiere establecer unas normas de ética para alguna actividad. Y a pesar de los esfuerzos seguimos encontrando actitudes y comportamientos que reflejan niveles éticos que podríamos considerar bajos
Los grandes males de nuestro tiempo los asociamos con fallas éticas de las personas. La corrupción, la delincuencia, el hambre o el deterioro ambiental se pueden asociar con estas fallas. Y al parecer algunos piensan que las soluciones son sencillas.
El ambiente se degradó por la acción del hombre en busca de más recursos. La solución, pensar en las necesidades de los demás, lo que llaman desarrollo sustentable
El hambre se presenta en zonas del mundo donde no hay condiciones apropiadas para la agricultura mientras en otros lugares, se bota la comida. La solución, pensar en los demás y ayudar más.
La delincuencia se origina en necesidades no resueltas de algunos mientras otros tienen mas de lo que pueden consumir. La solución, pensar en los demás y ayudar a quienes más necesitan.
La corrupción surge como un mecanismo de depredación del dinero público en personas que no tienen valores éticos firmes. La solución, escuelas para burócratas.
El pensamiento sistémico nos enseña que los problemas complejos no pueden tener soluciones sencillas y que las causas y los efectos de estos problemas están separadas en el tiempo, así nos preguntamos ¿acaso éramos más éticos en la época de nuestros abuelos? ¿Hace cuanto tiempo no se escucha el refrán “pobre pero honrado”?
Los tiempos han cambiado, entre otras cosas, nuestra concepción del mundo y de las relaciones interpersonales. Quino cuenta en una de sus caricaturas, que antes las manchas de honor eran causa de desprestigio y se ocultaban con cierto recato. Hoy se exhiben como algo que eleva el carisma o la posición social, vaya ejemplos que tenemos. Desde el portero hasta al máximo burócrata, el rebusque es la norma. Cualquier trámite, por sencillo que sea se puede resolver con dinero o trancar si no se paga.
En otros tiempos la palabra empeñada era ley. Hoy la ley no es un recurso porque la justicia se aplica con criterios no jurídicos. Si presentamos un cheque al cobro debemos poner la huella digital, ¿acaso eso mejora la calidad del cheque?
Hace algunos años se comentaba sobre la crisis de los valores e incluso se crearon cátedras para enseñar esos temas. ¿Cuáles han sido sus resultados?
Aunque nos sorprenda, hoy la realidad se impone. Y es allí donde los educadores debemos actuar, la experiencia de años, la capacidad de trabajo, la formalidad de los actos y por consiguiente la actuación bajos los principios éticos, es un rumbo obligado para detener o minimizar esta degradante espiral.

Dra. ROSA INDRIAGO

ECOLOGÍA COTIDIANA: LA ECOLOGIA DEL DELINCUENTE

Las vivencias cotidianas, son las que marcan la historia. Así cada día con perfectos detalles, los venezolanos estamos inmersos en una batalla contra la inseguridad, la delincuencia desatada y la indolencia gubernamental.
Con el permiso de los lectores, esta nota surge como respuesta a una experiencia personal siendo testigo de la pérdida trágica de la vida una joven, llena de sueños y esperanzas por un mundo mejor.
Los fenómenos ecológicos, como todas las cosas en la naturaleza, son en apariencia muy sencillos, pero complejos en la interpretación de las relaciones.
Si vemos un bosque desde lejos, apreciamos la belleza de los grandes árboles, las flores o las grandes aves. A medida que vamos ingresando al bosque encontramos que hay una variedad de especies más pequeñas de animales y plantas. Algunos científicos estudian el bosque desde las copas de los árboles encontrando una enrome diversidad de especies en ese nivel. Otros trabajan en el sotobosque con otra variedad enorme de especies y otros más estudian las especies a nivel del suelo o del subsuelo.
Y cada uno de esos niveles de análisis, es apenas una visión parcial de la complejidad de este ecosistema. En Ecología, dos principios esenciales son la interacción entre las especies y el concepto de nicho.
Cada especie tiene un nicho particular en el cual se desarrollan, en base a relaciones, las diferentes especies de animales, plantas, insectos, bacterias, hongos y toda clase de seres vivos. Cada especie tiene un papel particular en ese espacio biológico. Desde los más pequeños hasta los más grandes dan y reciben a los otros.
El ciclo biológico de nacer, crecer, reproducirse y morir se da en esos nichos en una forma intrincada. Los grandes árboles alimentan a las aves y a los monos, los monos comen frutas y las semillas caen al suelo, los insectos y los hongos descomponen las hojas, frutas y detritos que caen de los árboles incorporando al suelo los nutrientes, que por acción del agua se disuelven y llegan hasta las raíces que alimentan a los grandes árboles. Si llueve en exceso, el agua se drena al suelo y pasa a los ríos, gota a gota, alimentando los riachuelos que a su vez van creciendo hasta convertirse en grandes ríos.
Muchas de estas interacciones solo se pueden apreciar a través de un estudio detallado, por largo tiempo, con estudios de muchos profesionales de variadas profesiones.
Los primeros ecólogos entendieron las relaciones en una forma que podríamos llamar básica o elemental, y poco a poco, la comprensión de la complejidad ha ido creciendo.
Aunque todavía no podemos llegar a predecir plenamente el impacto que una determinada acción pueda tener sobre el sistema global, si sabemos que este impacto existe y nos damos cuenta cuando sentimos sus inevitables efectos.
Una historia interesante es la del DDT. Descubierto a fines de los años 30 por el Dr. Paul Müller, el cual durante la última guerra mundial permitió luchar contra las epidemias de tifus transmitidas por los piojos. En Italia y Grecia permitió en los años 50 erradicar definidamente a la malaria que aún era entonces endémica, hoy en día en África, constituye todavía una alternativa para luchar contra la malaria, bajo el consentimiento de la Convención de Estocolmo.
Sin embargo, su utilización también llevó a efectos adversos. Con el tiempo, los techos de las casa se empezaron a caer, porque el DDT no solo mataba a los mosquitos sino también a unas avispas que comían las larvas de las mariposas que ponían sus huevos en los techos de paja de las casas de los campesinos. En Venezuela, la erradicación del paludismo en los tiempos del Dr. Arnoldo Gabaldón se basó en la fumigación con DDT y la construcción de casas más apropiadas. Todavía en Valencia tenemos una zona que se llama la Vivienda Rural, en cuyas paredes podemos ver un letrero que dice DDT y un número. Así en Venezuela se erradicó el paludismo, entre otras cosas, gracias al esfuerzo de muchas personas anónimas que todos los días fumigaban con DDT.
Con el tiempo, se descubrió la relación que el DDT tenía con la reducción en el número de aves marinas y águilas porque producía una reducción del espesor de la cáscara haciendo los huevos menos resistentes a golpes y por tanto, no podían nacer los polluelos, creciendo la población de ratas y con ciertas enfermedades en los humanos. Y finalmente, unas décadas después de su milagrosa aparición, el DDT fue vetado, se prohibió su fabricación y su uso.
La historia de la ecología tiene muchos ejemplos similares, lo cual nos lleva a identificar dos elementos esenciales del ecosistema: los organismos y el ambiente físico. Los organismos ya sean productores, consumidores y descomponedores están entrelazados entre sí por las cadenas alimenticias y los ciclos bigeoquímicos.
El medio físico es el lugar específico donde las especies se desarrollan. El Nicho. Y está formado por las diferentes especies que interactúan en ese espacio. Las especies no pueden ocupar un mismo nicho siendo a la vez productores o consumidores. Dos especies pueden compartir un mismo árbol, sin embargo, se alimentan una de las hojas y otra de las frutas, por ejemplo.
Si dos especies ocupan el mismo nicho, una de ellas debe reducir su población mientras la población de la otra crece. Simple ecología. Si una especie prospera en un nicho determinado, es porque las condiciones de disponibilidad de alimentos y recursos para ella, son mayores que para las otras especies.
Las cadenas alimenticias pueden ayudarnos a explicar algunas condiciones. Si vemos un gavilán en la ciudad, es porque existen roedores de los cuales ellos se alimentan y estos a su vez existen porque dejamos basura en las encuentran alimento.
Y de que estamos hablando? Si consideramos al delincuente y al trabajador como subespecies de la raza humana (sin querer ser despectiva), aquella que crece lo debe hacer a expensas de la otra, en función de la disponibilidad de fuentes de sustento o la facilidad de acceso a las mismas. Pero se requiere que no tenga predadores importantes para que adquiera una posición de dominio en el nicho. O que no tenga otra especie que lo amenace.
Vistas así las cosas, podemos recapitular.
Para sobrevivir necesitamos dinero como recurso que intercambiamos por alimentos y otros bienes. Para obtener ese dinero debemos trabajar, con lo que intercambiamos nuestro tiempo por dinero. Para obtener suficiente para sobrevivir, tal vez debemos trabajar un mes completo por un sueldo básico, que nos compra menos de una cesta básica (qué básico).
Un delincuente, puede amenazar a un trabajador y quitarle en unos minutos el fruto de una semana o un mes de trabajo. O sea, sin mucho esfuerzo gana lo que necesita y puede dedicar el resto del tiempo a descansar. Con menos gastos de energía obtiene lo mismo que la otra especie.
Si asalta una buseta o un autobús extraurbano, puede mejorar sensiblemente el ingreso son un esfuerzo ligeramente mayor.
Por el lado de las amenazas, normalmente el delincuente esta armado de alguna forma y está dispuesto a usar esa arma, aun sin necesidad. El trabajador no cuenta con un arma y si la tiene no esta dispuesto a usarla sino en ultimo extremo.
Las autoridades no son una amenaza normalmente porque el tiempo de respuesta es muy lento y a menudo los recursos de que disponen son inferiores en calidad a los del delincuente. Y si por casualidad las autoridades capturan al delincuente, las instancias judiciales terminan liberándolo, perdiéndose allí la efectividad de esa acción como limitación de la conducta delictiva.
El resultado neto de esta situación es que la delincuencia crece sin limitaciones y cada día es mayor la amenaza para los trabajadores, quienes no encuentran en las autoridades un apoyo adecuado y algunos viendo lo fácil que es conseguir dinero se convierten, en delincuentes.
El crecimiento de la delincuencia se asocia también a que hemos ido abandonando espacios. Hay en la ciudad lugares donde no vamos, donde no paseamos, porque son peligrosos. Y los nichos que se abandonan, son ocupados por otras especies o mejor dicho especímenes, dispuestos a todo.
La acción contra la delincuencia vista desde el punto de vista ecológico debe incluir una amenaza seria, a través del seguimiento y la sanción, con un apoyo serio a los trabajadores y a los ciudadanos.
Acción a nivel de las escuelas, las comunidades, las empresas y los lugares de reunión publica, para ir limitando los espacios controlados por la delincuencia.
Sabemos que ésto no será posible hasta que los venezolanos decidamos enfrentar por nuestros medios a esa situación y apoyarnos unos a otros frente a los delincuentes, hoy ya iniciamos este proceso y el 26S dimos una respuesta, sin embargo, la lucha es permanente, diaria, y por sobre todo, personal.


Ing. Silvia Nocobe
silvianature0503@yahoo.com
Twiter: @nocobe2010


Agradecemos profundamente a la Ing. Silvia Nocobe por permitirnos divulgar en nuestro sitio tan extraordinario trabajo